Preámbulo
15.11.2008
Es curioso que mi último recuerdo de la Tierra sea el sonido del plástico de un nuevo capricho que me había autorregalado, sin sospechar que ésa sería la última vez que volvería a sentir la felicidad de tener algo propio. El motor de la consola, una Playstation3 recién sacada al mercado, se oía de fondo mientras mis manos intentaban abrir con ansia el envoltorio del juego y de repente…
Desperté un dia entre remos y esclavos sudorosos dentro del casco de un barco viejo, donde me obligaban a remar dia y noche; confuso y aturdido por no saber que tipo de gente era esa, yo seguía remando cauteloso pensando que en algún momento el barco se tendría que parar, o tendría que pasar un avión por arriba que se percatara de un barco movido con remos, el caso es que yo continuaba remando hasta que un día me armé de valor y solté el remo.
Un hombre alto, de aspecto rudo se acercó a mí y me dijo una palabra seca la cual aún yo desconocía su significado, insistió una vez mas con énfasis y me golpeó la espalda con el mango de un látigo.
-¡¡Pero es que no vais a hacer nada!!- grite mirando a ambos lados en mi lengua natal, mirando a los demás hombres que compartían mi mismo destino.
Ni que decir que ninguno de ellos levanto la cabeza, es más, creo que el hecho de que yo les hablara les hizo ignorarme más, tenían miedo, eso seguro, ¿pero de qué?, ¿qué puede haber peor que pasarte todos los días remando sin descanso apenas?.
El hombre no insistió más y se alejó, miré a los otros esclavos que no dejaban de remar en silencio, con una sonrisa de victoria que duró el tiempo que vi moverse el remo sobre mis muslos unas seis o siete veces.
A mi espalda se oía el ruido de una pesadas botas acercarse, la madera crujía como si fuera a hundirse el suelo, gire la cabeza lentamente para mirar de reojo y un puño se clavó en mi mandíbula dejándome aturdido. Los hombres empezaron a soltar los grilletes que me ataban al remo y me llevaron a rastras hasta la cubierta; tirado en el suelo, siendo flagelado con unas especies de unas varas parecidas a una fusta, no me quedo más remedio que hacerme un ovillo y plegarme sombre mí mismo, para cuando se cansaron de apalearme, uno de los hombres dijo, en un idioma que yo entendía:
-Posicion.
Recuerdo bien esa palabra, la he oído muchas veces a lo largo de mi vida, sólo que por aquel entonces no entendía que significaba, no me moví de mi sitio, estaba cansado, sangraba por casi todo el cuerpo y apenas había comido.
No recuerdo si repitió la orden una vez mas o si consideró que era una perdida de tiempo hacerlo, sólo recuerdo que me arrastraban una vez más hacia la parte izquierda del barco donde uno de los enormes remos me aguardaba como un soldado que ha encontrado la magnifica forma de servir de pié, me encadenaron al remo y, bueno, no hay que ser muy listo para saber lo que vino a continuación.
Gritaba desesperado, el agua no sólo encharcaba mis pulmones tambien hacía que me escocieran las heridas, cuando mi cabeza salía y podía tomar aire podía oir las risas y los gritos que venían de arriba, perdí la noción del tiempo, lo que quizá fueron unos minutos a mi me parecieron horas; y tampoco supe cuando los hombres se hartaron de mofarse de mi y dejaron de prestarme atención.
Cuando medianamente tuve consciencia de mi situación, comencé a mover los pies para desplazar mi cuerpo hacia el extremo mas alejado, arrastrando conmigo las pesadas cadenas, y cuando conseguí alojar todo el peso de mi cuerpo y del acero en la punta del remo, la gravedad provocó que se partiera en el punto mas alto de su ruta. Tomé aire profundamente y caí al agua, mientras como loco me iba desprendiendo de la mayor parte de cadenas enroscadas en mi cuerpo.
Nadé como pude hasta encontrar un punto donde agarrarme del caparazón del barco y me quede en silencio, recobrando el aliento, escuche movimiento arriba supongo que buscaban mi cuerpo flotando y yo suplicaba entre murmuros que por Alá no me encontraran, y así pasaron las horas hasta que el sol calló en el horizonte y decidir nadar hacia tierra firme.
Logré llegar a una isla, me acurruqué al lado de una roca y me eche a dormir exhausto. Y el resto…, se convirtió en un largo y frustrante camino hacia mi libertad.
WOWWW!!
Muy interesante la historia de veras me encanta el PREAMBULO no se si podre esperar uy uy uyyyyy que pasaraaaaaa